Un secreto – Alejandro Palomas

portada_un-secreto_alejandro-palomas_201812281103

Alejandro lo ha vuelto a hacer. Me ha vuelto a emocionar con sus palabras, personajes e historia.

En Un secreto volvemos a encontrarnos con uno de sus personajes más entrañables: Guille; ese niño que nos enamoró a todos con su inocencia y su imaginación en Un hijo.

Sin embargo, esta no es su historia, ni la continuación de aquel libro. En esta nueva novela, la protagonista es Nazia, una niña a la que se le presenta una situación familiar muy difícil y que, aparentemente, no lo está llevando como creen que una niña debe afrontar este tipo de problemas. Y es que Nazia guarda un secreto, uno muy importante.

Al encontrarse con esta situación, acaba acogida en casa de Guille y de su padre hasta que se normalice todo o se le dé una solución definitiva.

La novela ya merece la pena solo por las conversaciones entre los dos niños, pero lo mejor, sin duda alguna, es la capacidad de Alejandro Palomas para exponernos una realidad horrible y que aun así sigamos creyendo en la magia y sonriamos como nunca mientras vamos leyendo.

Seguiremos viendo también a María, la psicóloga, y a Manuel, el padre de Guille. También a Sonia, la profesora, que ojalá todos los profesores fueran así de comprometidos con sus alumnos, y a la antítseis de esta: la directora. Quizá ella, la directora, es el personaje que más rabia me ha provocado, y no porque sea mala, sino porque es el vivo reflejo del sistema educativo saturado que tenemos, que no permite hacer un seguimiento exhaustivo de los alumnos que no tienen una buena situación. Todo se hace deprisa y corriendo porque hay muchos alumnos con muchos problemas y no hay medios suficientes (ni los quieren poner) para atenderlos a todos en condiciones.

Creo que en este libro todos hemos notado que la figura de Sonia es el reflejo de esa gran parte de profesores de vocación que aman lo que hacen y se preocupan de sus alumnos más allá de la enseñanza.

Por el contrario, la figura de la directora es el reflejo de aquellos que cumplen su labor y se olvidan del resto. Se ciñen a lo burocrático y da la sensación de que los alumnos son meros números.

La novela me ha gustado un montón, pero eso yo ya lo sabía, porque Alejandro escribe magia, y la magia siempre viene bien 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s